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viernes, 14 de agosto de 2015

¿De quién es la película?


La semana pasada se estrenó en Estados Unidos, México y muchas otras partes del mundo la nueva versión cinematográfica de “Los 4 fantásticos”, en esta ocasión dirigida por Josh Trank y protagonizada por Miles Teller, Kate Mara, Jamie Bell y Michael B. Jordan.

La trayectoria cinematográfica de este famoso equipo de superhéroes de Marvel ha estado llena de tragedias. En 1994, una versión producida por el legendario Roger Corman nunca llegó a ver la luz, y en 2005, Tim Story presentó la versión que más recordamos (con Jessica Alba y Chris Evans), que aunque fue verdaderamente mala, al menos tuvo una segunda parte (aún peor) en 2007.

Antes de que la visión de Josh Trank llegara a los cines este año ya se empezaba a prever el desastre, aunque yo confieso que le tenía un poco de fe. ¿Por qué? Pues porque las imágenes del primer teaser eran prometedoras, porque Josh Trank había dirigido “Chronicle” y porque, pensaba, nada podía ser peor que las películas de Tim Story.

El primer síntoma importante de que algo andaba mal se presentó el 19 de abril, cuando estaba en pleno apogeo la “Star Wars Celebration” en Anaheim, California. Tiempo antes, Josh Trank había sido elegido como director de una de las películas antológicas de Star Wars (que se estrenarán entre cada episodio de la nueva trilogía), misma que hoy sabemos tratará sobre Han Solo. Pues bien, Trank debió estar ahí presente para el panel, pero no lo hizo. En su cuenta de twitter publicó: “Hola a todos. Estoy muy, muy triste de haberme perdido lo de hoy. Es el peor resfriado de mi vida. Escuché que le fue hermoso a Gareth. Será el próximo año.” (Se refiere a Gareth Edwards, director de la primera película antológica: “Rogue One”).

Ahí empezaron a correr los rumores que aseguraban que la relación de Trank con la producción de la película era conflictiva y le habían pedido que no acudiera a Celebration. Poco después esto quedó confirmado cuando el mismo Trank anunció su “salida” del proyecto, agradeciendo a Disney y Lucasfilm la experiencia, pero argumentando que ahora quería “perseguir oportunidades creativas originales”. Era evidente para muchos que la producción lo había orillado a tomar esta decisión, ¿pero por qué? Al parecer porque la Fox estaba muy descontenta con los resultados del director frente a “Los 4 fantásticos” y Disney no quería arriesgar.

Finalmente la película arribó a las salas hace unos días para dejar en evidencia que todo aquí había sido un caos. Yo debo aclarar que aún no la veo (soy demasiado pobre para gastar 70 pesos en una película mala), pero he escuchado y leído los peores comentarios de TODAS partes. “Los 4 fantásticos” de Trank es sin duda el mayor desastre cinematográfico del año. La crítica la destrozó (8% de aprobación en Rotten Tomatoes) al igual que el público (3.9 de puntuación en IMDb).

¿Pero quién tuvo la culpa de todo eso? Nunca lo sabremos. Trank, en un polémico tweet, dice que Fox y muchos apoyan esta teoría, pues se sabe que el estudio le quitó el corte final de la película e hizo con ella lo que quiso. Pero también se dice que Trank es una persona absolutamente conflictiva y Fox alega que éste nuca tuvo claridad de su trabajo ni supo liderar a su equipo en la producción, y por eso tuvo que entrar a “rescatarla”.

Por eso la reflexión de esta semana: ¿De quién es la película? ¿Del director o del estudio?

Pues sí, es obvio, la obra le pertenece al estudio porque es quien la produce. Pero la visión y su concepción es responsabilidad entera de los artistas contratados por dicho estudio para realizarla: director, guionista, fotógrafo, reparto, y un largo etcétera.

Y aunque todo es demasiado claro en un principio, quisiera llevar la reflexión un poco más allá. Yo estoy convencido de que la película, en realidad, le pertenece al PÚBLICO. Los artistas detrás de ella están trabajando todo el tiempo para quienes la irán a ver (o al menos eso deberían hacer), al igual que la compañía productora.

No puedo evitar pensar en el legado de Star Wars y la relación que los fans de este universo con su creador, George Lucas. Todo lo referente a esta Galaxia (muy, muy lejana) ya no es de Lucas, sino de todos nosotros, los fans. Por eso lo podemos cuestionar y sentirnos decepcionados por Jar Jar, los midi-chlorians, el disparo de Greedo, las restauraciones y el CGI. Ahora es al público al que le pertenece todo esto, es parte de su cultura, y así fue desde el principio.

Al final podría asegurar que Trank quería hacer la película que más agradara a la audiencia, a los fans del cómic y a los no fans, pero Fox también tenía en mente al público (¿un público distinto?) al momento de intervenir y quitársela de las manos. Quizás la visión original del director era una obra maestra, o quizás pudo ser un desastre aún mayor. De nada de esto estaremos seguros nunca, porque el público no puede más que juzgar lo que ve en pantalla, que en realidad es lo ÚNICO que cuenta.


Columna para Guanajuato Informa.

viernes, 31 de julio de 2015

El GIFF, un adulto inmaduro


El domingo pasado concluyó una edición más del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF), la número 18, y con ésta yo cumplo ya 10 años acudiendo a este festival de manera ininterrumpida.

A diferencia de los dos años pasados, en los que acudí como público y como invitado (con una acreditación de chocolate, porque en realidad no me sirvió para nada), este 2015 volví al GIFF con doble participación; primero, con un cortometraje que dirigí en la Selección Oficial (titulado “El guión”), y segundo, como parte del equipo del CCC en el 7º Rally Universitario (donde hicimos el corto “¡Están curados!”).

La llegada del GIFF a la edad adulta se dio con Turquía como país invitado de honor, “Mexicomorfosis” como temática central (celebrando 100 años de la publicación de “La metamorfosis” de Kafka) y, sobre todo, en medio de la polémica por el recorte presupuestal que sufrió de parte del Gobierno del Estado bajo la justificación de que este evento “no deja”, según palabras del propio gobernador. Esta situación llevó a los organizadores a sacrificar muchas cosas.

Empezando por ahí, ¿se sintió este recorte? La verdad es que SÍ. De entrada, la pérdida más evidente fue el Auditorio del Estado como sede principal, que aunque los organizadores alegaron se trataba de una estrategia para concentrar esta vez todas las actividades del festival en el centro de la ciudad, lo cierto es que se volvió más disperso, más confuso y más complicado.

Por otro lado está la ausencia total de nombres atractivos entre los invitados internacionales. Ni siquiera hubo esta vez un Homenaje Internacional. Y aunque la falta de recursos empezó a sentirse desde el año pasado, aún figuraban Anton Corbijn y Roger Corman como homenajeados, que a pesar de no ser tan seductores para el gran público como Burton, Stone, Jonze, Greenaway, Aronofsky o Boyle, su presencia resulta igualmente valiosa. Este año, la visita de Corbijn una vez más, ahora para presentar su nueva película “Life”, inevitablemente supo a recalentado.

No me siento con la autoridad de juzgar muchas de las cosas que sucedieron en esta edición del festival, pues a las actividades en San Miguel solo acudí un día, en el que pude ver dos películas de la competencia de largometraje internacional y nacional, y en Guanajuato estuve filmando el cortometraje del Rally. Pero por lo poco que pude apreciar, y sondeando a mis amigos y familiares que asistieron, puedo decir que ha sido en definitiva una de las entregas más pobres del GIFF.

Algo que persiste como un tumor maligno y que continúa expandiéndose peligrosamente en este festival es su deficiente organización. Siguen los voluntarios prepotentes o absolutamente desinformados, la falta de coordinación y comunicación interna (nadie sabe lo que pasa), funciones y actividades programadas con amplios retrasos, proyecciones con problemas de sonido e imagen (archivos de películas dañados), problemas con las reservaciones de hotel, falta de Planes B ante causas externas que pueden afectar el programa como las condiciones del tiempo, etc.

En San Miguel de Allende, por ejemplo, nunca pudieron resolverme el asunto de mi acreditación. Como ya había hecho previamente mi registro como parte del Rally, no podían darme también la de Realizador en competencia, pero supuestamente respetarían mis beneficios como tal. Pues no fue así, no pudieron darme siquiera un catálogo, y ya ni hablar de la bonita mochila. Un ejemplo más, cuando acudí a la proyección de nuestro corto en el Auditorio de la UG (programada a las 10 a.m.), subí las quinientas escaleras rápidamente porque ya iba un poco tarde y una chica de la organización me dijo que no habría nada ahí hasta las 12 p.m. la inauguración. Le insistí que el bloque de cortos donde estaba el que yo dirigí lo pasarían ahí a esa hora, y me dijo que mejor pasara a ver. Eso hice y claro que me topé con la proyección ya iniciada, las luces apagadas y una sala casi llena. ¿Qué nunca vio a toda esa gente subir? Por último, un buen amigo que acudió las asesorías de Incubadora me contó que ninguna de sus tres citas pactadas pudieron concretarse y que lo mandaron con otras personas, así, de improviso.

Creo que el GIFF necesita una renovación profunda y en un ejercicio de absoluta honestidad, darse cuenta de cuáles son sus posibilidades actuales reales. Si el presupuesto es de 5 millones, no pueden seguir pretendiendo ser el festival de 15 millones que fueron alguna vez. Adiós a tantas alfombras rojas molestas (ahora hasta con Proyecto Glamour y no-sé-qué) y hola a todo lo que hizo y hace de este festival lo que es: las películas. Creo que el cine necesita volver a ser el protagonista de esta fiesta. Creo que el GIFF necesita volver a ser un poco más Expresión en Corto. A lo mejor ayudaría tener un par de nuevos programadores invitados, quizás hasta un nuevo Director Artístico que ayude a Sarah Hoch, como Directora General, a darle un nuevo aire al festival. Porque no sé, pareciera que el actual equipo está agotado. Pero bueno, es un poco atrevido de mi parte decir todo esto, en realidad no tengo idea de cómo se realizan las cosas al interior del Comité Organizador.

Más ideas como la de Series Lab vendrían muy bien. Esta iniciativa fue, sin duda, la joya de la edición número 18 del GIFF. La celebro mucho. Aunque apenas pude acudir al último panel sobre “Casos de éxito”, estuve muy al tanto de este proyecto y creo que fue una gran aportación al festival.

A pesar de todo, el Festival de Guanajuato será siempre el más querido por mí, personalmente. Como dije el año pasado en este mismo espacio, es el evento que me formó como cinéfilo guanajuatense y el que me convenció de dedicar mi vida al cine. Fue en el primer festival en el que participé como director y en el que se han exhibido todos mis trabajos. Es por eso que señalo todo esto, porque hay problemas aquí que deben ser solucionados, pues tan solo la idea de una posible desaparición del GIFF me resulta escalofriante. Al menos tengan por seguro que, si eso estuviera por pasar, yo alzaría la voz (junto con un montón más) y NO lo permitiríamos. Pero por favor, GIFF, vuelve a tu esencia. La adolescencia ya quedó atrás, ahora eres un adulto inmaduro, pero confío en que pronto eso cambie… ¡El GIFF sí deja!


Columna para Guanajuato Informa.

martes, 28 de julio de 2015

¿De dónde vienen las ideas?


¿Qué es una idea? Creo que nadie lo sabe a ciencia cierta. Al parecer una idea lo es todo, pero a la vez no es nada, absolutamente nada. Sin embargo los guionistas gastamos buena parte de nuestro tiempo buscando ideas, porque las necesitamos, porque son materia prima de nuestro trabajo. Pero, ¿de dónde es que vienen? Si acaso existe algún lugar misterioso en el que habitan, celosamente resguardadas y al que muy pocos tienen acceso, ¿dónde está? ¿quién o quiénes tienen las llaves?

La inspiración, ese estado de éxtasis en el que supuestamente logramos alcanzar el reino de las ideas (supraconciencia) y traerlas con nosotros al espacio de trabajo (conciencia), nunca completas, nunca puras; es cada vez más difícil de encontrar. La famosa visita de la musa. Sobre cómo alimentar a nuestra musa para tenerla a nuestro lado más tiempo, Ray Bradbury dice: “Los que más se esfuerzan acaban ahuyentándola al bosque. Los que le vuelven la espalda y se pasean despreocupados, silbando bajito entre dientes, la oyen andar tras ellos con cautela, atraída por un desdén cuidadosamente adquirido.”[1]

Podemos pasar horas leyendo, caminando en círculos, sentados en el escritorio con lápiz en mano (¿aún hay lápices?) esperando que alguna buena idea aparezca de pronto y nos deje iniciar o continuar con nuestro trabajo, pero muy pocas veces tenemos éxito. En cambio, todos hemos experimentado aquéllos episodios en los que una aparente tormenta de ideas nos golpea mientras viajamos apretujados en el metro, o cuando estamos en la regadera, a punto de cruzar una avenida, en medio de una charla aburrida, o esperando bajo el toldo de algún negocio del centro a que pare la lluvia.

Esos episodios de supuesta "iluminación", que también suelen ocurrir a mitad de la madrugada y nos tienen garabateando en la oscuridad en algún cuadernito que encontramos junto a la cama, muchas veces son un auto-engaño. Como nos contó una vez alguien en la escuela, al día siguiente es común encontrar que estas maravillosas notas nocturnas apenas dicen: “Chico conoce a chica”. No nos sirven de mucho. Hay que aceptar que nuestras libretas y notas de la computadora están principalmente llenas de “ideas” vacías, sin potencial.

Todo, dicen, empieza por una idea; pero una idea es algo tan abstracto que en realidad no cuenta. No se registran ideas en Derechos de Autor, por ejemplo, porque una idea no es una OBRA. No podemos hacer una película sólo con una idea (buena, mala o regular).

Después de la –milagrosa– manifestación de la idea, debemos emprender un largo y complicado camino en el que el primer paso es identificar si ésta puede o no ser una película. A lo mejor pide ser un cuento, o una canción, o una pintura… o nada, si insisto con mi pesimismo. Las ideas NO SON HISTORIAS. Las ideas NO SON PELÍCULAS.

Lo cierto es que ese espacio único en el que habitan las ideas no existe en lo absoluto. Podemos encontrarlas en todos lados porque están en todos lados, pero están ocultas, tenemos que aprender a identificarlas, a leerlas. ¿Y cómo hacerlo? Pues como dice Bradbury: alimentando a la musa. Alimentándola diariamente con todas esas obras en las cuales podemos rastrear la idea primigenia que las trajo a la vida. TODAS la tienen, porque todas partieron de ahí.

En México, a diferencia de Estados Unidos, en el cine aún podemos encontrarnos con ideas “originales”, que no parten de bestsellers, remakes, reboots, secuelas o precuelas. Aquí seguimos a la espera de esa “gran idea”. Por eso nuestra tarea es estar atentos siempre, pues no sabemos de dónde puedan venir, incluso sin que éstas sean invocadas. Pero si es necesario ir a buscarlas porque ya no tenemos tiempo, hay que caminar directo a donde está lo que necesitamos. Tener una ruta trazada y viajar con brújula.

Lo primero es un punto de partida…

¿De dónde partir?

De una IMAGEN
Algo que vimos a través de la ventana de nuestra habitación, o en un cuadro, o en una fotografía, o en un videoclip... Una imagen a la que le daremos sentido después, cuando sea momento de encontrar la historia.

De una EMOCIÓN
Algo que sentimos con fuerza desde las entrañas y que queremos transmitir, primero a la obra, y después la obra al público.

De un TEMA
Porque nos interesa hablar de él. Puede ser tan ambiguo como “la soledad”, o tan concreto como “las desapariciones forzadas en Guerrero”.

De un ¿Y SI…?
Echando a volar la imaginación, buscando las posibilidades en donde queramos, planteando una tesis: “Y si un hombre que nunca conoció a su padre descubre…” “Y si un niño introvertido se encuentra con…”

De un ¿Y SI MEJOR…?
Cuando vemos una película o leemos una novela y el planteamiento original “¿Y si…?” se va por un lado inesperado y creemos que hay otro camino que puede ofrecer mejores ­­­–o por lo menos diferentes– posibilidades.

De un RECUERDO
Escarbando en el terreno de la memoria (subconciencia), en ese pasado que nos ha edificado como personas, que nos tiene hoy aquí, escribiendo.

De una ANÉCDOTA
Algo que nos ocurrió, que le ocurrió a un amigo, que le ocurrió al vecino, que le ocurrió al taxista.


El chispazo de la idea se esfuma muy pronto, por lo que es necesario materializarla de inmediato y dejarla enfriar. Ya después, cuando podamos apreciarla desde afuera, sabremos si tenemos frente a nosotros la semilla de una historia. Si descubrimos que no, hay que volver a intentarlo… y cuanto antes, MEJOR.

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[1] Bradbury, Ray “Zen en el arte de escribir”. Ediciones Minotauro, 1995.


Columna para Plot Point.

martes, 26 de mayo de 2015

Los 10 mandamientos del guionista


No, no son los de McKee. Yo sé que son los más famosos, quizás solo un poquito menos que los que diosito talló en unas piedrotas en aquélla última película de Ridley Scott (un diosito niño y muy berrinchudo), pero estos 10 mandamientos son míos. Entiendo muy bien que al hacerlos prácticamente me estoy comparando con McKee, o hasta con diosito mismo, pero bueno, uno tiene que echarle ganas.

Lo cierto es que estas no son más que 10 recomendaciones que yo le haría a cualquier guionista que ande por ahí, y a las que yo mismo debería hacer caso de vez en cuando. Estos “mandamientos” tienen más que ver con el oficio del guionista que con su trabajo en el desarrollo del guión. Aquí los tienen, pues, explicaditos y todo:

1. Terminarás tu guión
Si ya estás aquí y decidiste emprender la aventura de escribir una película, ¡acábala! No hay de otra.

2. Te asumirás como cineasta, no como escritor
Escribir un guión es hacer una película, que nadie se atreva a decir lo contrario. El cine es cine desde el papel, ahí están ya los personajes, las situaciones y la historia, pero también están los planos, el ritmo y el montaje. El guionista es un cineasta.

3. Conocerás tus herramientas
No me refiero a las herramientas físicas como tu computadora, tu software de escritura, o tu máquina de escribir (si eres jipster o viejito), sino a las herramientas narrativas. Y no narrativas así, a secas, sino las propias de la narrativa cinematográfica, como la elipsis, el flashback, el flash forward, la voz en off, el montaje, etc. TODAS ellas son válidas, siempre y cuando estén bien utilizadas.

4. Usarás el formato, pero con rebeldía
Empecemos por aceptar que tú no eres Bergman. Así que, si no acabas de ganar un Oscar o algún premio muy choncho en Cannes, ni tampoco eres hijo(a) o amante de algún millonario que pagará por tus películas y comprará todos tus guiones aunque estén escritos como diosito te dio a entender, el correcto uso del formato es tu mejor carta de presentación. ¿A qué me refiero con que lo uses con rebeldía? Pues a que no te limites demasiado. Tu escritura no tiene que ser tan telegrafiada y tus oraciones tan cortas y simples como dicen. Dale tu toque, haz que la lectura sea agradable y no parezca solo una serie de instrucciones (luego dicen que los guionistas escriben feo, pero porque así nos hacen escribir).

5. Estructurarás
Pienso, al igual que muchos, que el guión es estructura. Hay por ahí quienes se quejan y hasta se burlan de los plot points, de los incidentes incitadores, del clímax, de los tres actos, de los cinco actos, de los 15 tiempos, y en general de los manuales que proponen alguna estructura para que tu película funcione. Yo, a diferencia de ellos, no creo que estas estructuras sean una camisa de fuerza que limite tu creatividad, sino que más bien son una red de seguridad que ayuda a explotar toda esa creatividad, sin que termine desbordándose. Usa la que te convenga más. Modifícala, quita algunas partes, agrega otras, propón una nueva, pero SIEMPRE estructura tu historia cinematográfica.

6. Investigarás
La experiencia vital es siempre importante. Escribir de lo que sé es lo más honesto y auténtico, algo que nunca debe perderse, pero aún así, escribir cine te invita siempre a explorar nuevos territorios, quizás no solo nuevos para ti, sino también para tu público. Así que investiga, todo lo que debas y todo lo que puedas, para que el universo que construyas pueda vivir sin la ayuda de algún aparato de respiración artificial.

7. No buscarás estilo
Cada uno de nosotros tiene una forma única de ver las cosas, una “visión del mundo” propia que se refleja directamente en lo que hacemos, en lo que pensamos, en lo que opinamos y en lo que escribimos. Cada visión se ha construido con nuestras experiencias, nuestro contexto, nuestros viajes, nuestras charlas, nuestra formación, nuestras lecturas y muchas cosas más, por lo que se vuelve irrepetible e inimitable. Cuando escribes tu guión, ahí estás tú, sin más. Eso es estilo, no hay necesidad de buscarlo.

8. Pedirás otras opiniones
Le darás a leer tu guión a algún amigo guionista, o a algún amigo dentista, o a algún amigo taxista. A quien sea, a quien le tengas confianza y de quien quieras (y necesites) su retroalimentación. Hay muchas cosas que tú no puedes ver en tu propia película y que para los demás resalta con fluorescente. Tienes que reconocerlas tú también. Si puedes, entra en algún taller y trabaja ahí tu película durante un tiempo, nutriéndote de los comentarios de tus compañeros. Es de lo más saludable.

9. Leerás otros guiones
Está muy bien que leas muchas novelas, cuentos, ensayos y obras de teatro, y que además veas un montón de películas, pero que no se te ocurra escribir guiones sin aparte de todo eso LEER OTROS GUIONES. Solo con esta práctica podrás entender cómo solucionar muchas cosas y cómo poner correctamente a las palabras en función de las imágenes.

10. No entregarás el primer tratamiento
Esta no es más que mi variación de la última de McKee (no me quería ver tan pirata): "Reescribirás". Creo que está muy claro, ¿no? Ningún primer tratamiento debe considerarse como un guión terminado, ¡nunca! Es una valiosa victoria, sin duda, pero aún nos falta mucho camino.


Columna para Plot Point.

martes, 19 de mayo de 2015

Los guiones nominados al Ariel


La relación del cine mexicano con el premio Ariel es muy curiosa, está basada en el más puro y vibrante amor-odio. En nuestros días es común percibir de parte de ese grupo de artistas, realizadores y productores de cine al que se le suele llamar “la industria” (o entre ellos suelen llamarse así) cierto desdén por la estatuilla y por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), institución que la otorga a lo mejor del cine nacional desde 1947. Al parecer hay una regla no escrita que dicta que lo cool es que no te importe mucho este premio. Pero que no se deje engañar nadie, por favor, pues estando un poquito más cerca de esta “industria” pronto te das cuenta de que los cineastas mexicanos sí quieren un Ariel. Los que ya lo ganaron, lo presumen, y los que no son nominados, hacen berrinche.

Quizás sea un poco injusto limitar esta conducta únicamente hacia el premio Ariel, pues en realidad podemos ver que se replica para prácticamente todos los premios que se otorgan en prácticamente cualquier ámbito. Aún así es cierto que hay una apatía muy particular por el Ariel y por la AMACC, no solo de buena parte de la comunidad cinematográfica, sino de los propios miembros de la Academia, lo cual se demuestra con la ausencia de inscripción de algunas películas y la baja participación de los académicos en los procesos de selección de nominados y ganadores.

Esta apatía parece venir en respuesta a varias circunstancias. La primera de ellas, que la Academia no parece encontrar nunca el rumbo correcto, pues su dinámica puede cambiar mucho de un presidente a otro y dependiendo, sobre todo, del presupuesto con el que cuente en cada ocasión. Presupuestos siempre muy por debajo de lo que requeriría una Academia de este tipo, lo cual ha limitado sus actividades prácticamente a la entrega anual del Ariel (algo de lo más criticado).

La segunda, es que gran problema del Ariel sigue siendo su poco reconocimiento entre el público. La AMACC ha sido señalada muchas veces por su desdén hacia las películas nacionales que llegan a hacer ruido en la taquilla, mismas que no encuentran lugar (casi nunca) entre sus nominadas. Los que hacen este señalamiento argumentan que esa es la razón por la que el gran público no reconoce al Ariel como el mayor premio del cine mexicano. Es una idea ridícula, pues gran parte de estás películas no tiene ni por asomo la calidad necesaria para ser reconocidas por la Academia, lo único que podrían aportarle es celebridades a la alfombra roja de la ceremonia y un poco más de prensa. Hay quienes, aunado a esto, critican justamente el poco glamour de la gala de entrega y lo aburrida que ésta resulta. Otro argumento válido, pero poco relevante. El que el público hoy no conozca al Ariel (una película certificada por una nominación o ganadora de la estatuilla no le concede mucho mientras se oferta en la cartelera) es consecuencia de muchos otros males de los que está plagado nuestro cine y que se arrastran uno tras otros en un letal efecto dominó. Y me refiero, claro, a males como la falta de interés en el público por parte de la mayoría de los realizadores cinematográficos, la injusta distribución y exhibición del cine mexicano en nuestras salas y un prejuicio general por las películas hechas en México.

Y por último hay que señalar la actual existencia de muchos otros premios para el cine mexicano como, por ejemplo, la Diosa de Plata otorgada por el grupo de Periodistas Cinematográficos de México (PECIME), el premio de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (CANACINE) o el recién creado Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Además, claro, de los premios para el cine nacional que otorgan los festivales de cine como el de Morelia, Guanajuato, Guadalajara (Premio Mezcal), Los Cabos, y un largo etcétera.

A pesar de todo esto, algo podemos concluir sin temor alguno a la equivocación: el premio Ariel es el más importante y de mayor prestigio del cine mexicano.

El Ariel ha contado desde su primera edición con una categoría dedicada a reconocer a los mejores guiones. El primer guión (adaptado) en ganar el Ariel fue La barraca, escrito por Libertad Blasco Ibáñez, quien compartió la nominación con Carlos Velo, Emilio Fernández y Mauricio Magdaleno por el guión de Entre hermanos.

A partir de su segunda entrega, el Ariel tiene ya dos categorías para reconocer a los guionistas: Mejor Guión Adaptado y Mejor Argumento Original. Aquí los ganadores fueron José Revueltas por La otra (adaptado) y Alejandro Galindo por Campeón sin corona (original).

A lo largo de su historia, desde 1947 hasta la fecha (aunque fueron suspendidos entre 1958 a 1972) y con un total de 56 entregas realizadas, han sido reconocidos con el Ariel guiones tan importantes como Río escondido(de Emilio Fernández y Mauricio Magdaleno), Una familia de tantas (de Alejandro Galindo), Los olvidados (de Luis Buñuel y Luis Alcoriza), El castillo de la pureza (de Arturo Ripstein y José Emilio Pacheco), Mecánica nacional(de Luis Alcoriza), Presagio (de Luis Alcoriza y Gabriel García Márquez), Misterio (de Vicente Leñero), Lola (de María Novaro y Beatriz Novaro), Rojo amanecer (de Guadalupe Ortega y Xavier Robles), Como agua para chocolate (de Laura Esquivel), Sólo con tu pareja (de Alfonso Cuarón y Carlos Cuarón), Cronos (de Guillermo del Toro), El callejón de los milagros (de Vicente Leñero), Cilantro y perejil (de Carolina Rivera y Cecilia Pérez Grovas), La ley de Herodes (de Fernando León, Jaime Sampietro, Luis Estrada y Vicente Leñero), Crónica de un desayuno(de Sergio Schmucler), Cuento de hadas para dormir cocodrilos (de Ignacio Ortiz), El crimen del padre Amaro (de Vicente Leñero), Temporada de patos (de Fernando Eimbcke), El violín (de Francisco Vargas Quevedo), Luz silenciosa (de Carlos Reygadas), Arráncame la vida (de Ángeles Mastretta y Roberto Sneider), Cinco días sin Nora(de Mariana Chenillo), La demora (de Laura Santullo) y El premio (de Paula Markovitch).

Este 2015, la entrega número 57 Ariel se realizará el 27 de mayo en el Palacio de Bellas Artes y entre los guiones originales nominados se encuentran:

Carmín tropical, de Rigoberto Perezcano, que cuenta el regreso de Mabel a su pueblo de origen para hallar al asesino de su amiga Daniela. Esta película ganó el premio al mejor largometraje mexicano en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia.

González, de Fernando del Razo Christian Díaz, estrenada este año en el circuito comercial, cuenta la historia de un hombre desesperado por salir a flote y liquidar sus deudas, que encontrará en la religión el posible camino para salir de sus problemas.

Güeros, de Alonso Ruizpalacios y Gibrán Portela (este último, ganador del Ariel el año pasado junto con Lucía Carreras y Diego Quemada-Diez por La jaula de oro). La gran favorita para muchos, es la película mexicana que más premios nacionales e internacionales recolectó el año pasado, entre ellos el de Mejor Ópera prima en Berlín. Narra el encuentro entre Sombra y su hermano menor, Tomás, quien lo visita en la ciudad de México tras ser enviado allá por su madre, quien ya no lo soporta. En el marco de una huelga en la UNAM, los hermanos emprenden un viaje para encontrar a un legendario músico que escuchaban cuando eran niños.

Guten tag, Ramón, de Jorge Ramírez-Suárez, una película que sorprendió por la excelente aceptación que tuvo entre el público durante su recorrido en las salas comerciales el año pasado. Nos muestra la historia de Ramón, un joven de una ranchería del norte del país, que se niega a ser delincuente y decide buscar a la tía de un amigo en Alemania, quien le dará trabajo.

Y finalmente, La dictadura perfecta, de Luis Estrada y Jaime Sampietro, otra de las películas que robó la atención de la audiencia durante su estreno en cines (la mexicana más taquillera del 2014) y recientemente en la plataforma digital Netflix. En la película, tras un error público cometido por el presidente de la república, una televisora intenta desviar la atención revelando un video que involucra crímenes del gobernador Carmelo Vargas, quien poco después hace un contrato con dicha televisora para cambiar su imagen y convertirlo en una estrella política.

Y aunque a partir del año pasado las categorías del Ariel aumentaron de ternas a quintetas, el apartado de guión adaptado sigue quedándose con tres representantes nominados (curioso que el Ariel comenzó nominado sólo guiones adaptados y hoy son los que menos encontramos). Este año los guiones que compiten por esta estatuilla son las casi desconocidas Canon (Fidelidad al límite), de Mauricio Walerstein, Claudia Nazoa, Federico Reyes Heroles y La fórmula del doctor Funes, de José Buil (basado en el cuento de Francisco Hinojosa), además de la controvertida Obediencia perfecta, de Ernesto Alcocer y Luis Urquiza, basada en el libro Perversidad del mismo Alcocer.

¿Quién ganará?


Artículo para Plot Point.

lunes, 16 de marzo de 2015

La importancia de un buen comienzo




En una escena de Annie Hall (1977), Alvy (el personaje interpretado por Woody Allen) se molesta con Annie (Diane Keaton) cuando ésta llega tarde a su cita en el cine. Un empleado de la sala les dice que la película lleva apenas dos minutos de iniciada, así que no está tan mal, ¿o sí? ¡Pues claro que sí! Alvy hace un berrinche porque ya es demasiado tarde pero Annie no entiende por qué tanto alboroto… ¡sólo se han perdido dos pequeñísimos minutos de la película!

Yo sí que entiendo al pobre Alvy y por eso aplaudo su decisión de irse a otro cine (aunque después deba lidiar allá con un insoportable profesor y su “vasto” conocimiento cinematográfico). Yo también soy de los que tiene que ver una película desde el minuto 0, desde los logos de entrada, si no, NO CUENTA. Cuando la hora de la función se acerca peligrosamente y yo sigo atrapado en el trayecto al cine, detesto escuchar la famosa línea: “¡Si alcanzamos! Son 10 minutos de comerciales”, pues aunque hay mucha certeza en eso (tan solo 5 de esos 10 minutos de publicidad se los chinga el Partido Verde), tengo incluso la necesidad de estar listo en mi butaca para el momento en que se apagan las luces.

Estoy seguro de que Alvy, al igual que yo, no quería perderse lo que hoy conocemos como la Imagen de Apertura gracias al famoso libro ¡Salva al gato! de Blake Snyder. Para mí es muy importante diseñar este momento con suficiente cuidado desde el guión. Se trata de la primera impresión que tendrá el público de tu película y desde ahí puedes dejar claro el género, el tono, el ritmo y el estado de ánimo en el que piensassumergir al espectador.

Dicen por ahí que tienes unas quince páginas de guión para enganchar a tu audiencia, algunos otros dicen que hasta más; incluso la cadena Cinépolis tiene su famosa Garantía en la que, si la película "garantizada” por ellos no te gusta en sus primeros 30 minutos, te regalan un boleto para otra función.

¡Pues las cosa no es así! La película debe sorprender desde el primer plano; desde la primera secuencia. Es el equivalente en la literatura a la primera frase: “En un lugar de la Mancha…”, “Vine a Comala porque…” o “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento…” Estas palabras se quedan contigo para siempre, y no solo porque estuviste obligado a leerlas en la prepa.

Es una idea muy romántica, sí, pero podríamos asegurar que el cine nació con una de esas grandes e inolvidables imágenes con La llegada del tren a la estación, de los hermanos Lumière.

Igualmente, una de mis películas favoritas sorprendió al público con su imagen inicial por allá en 1977 (Qué buen año, ¿no?): en medio de un vasto mar de estrellas emerge la cálida superficie del planeta Tatooine y sus dos soles; una pequeña Nave Rebelde atraviesa el cuadro y poco después una imponente Nave Imperial la sigue, cubriendo casi por completo la pantalla... ¡WOW!

¿Y a qué voy yo con todo esto? Pues a que, estimados y estimadas lectores y lectoras, están ustedes en este momento frente a la Imagen de Apertura de nuestra Revista "Plot Point", un proyecto que emprendí junto con mis compañeros de la generación de guión “Las abuelitas” del CCC a principios de este año, y al que le hemos puesto todo nuestro esfuerzo y cariño. ¡De verdad que sí!

Hemos trabajado en este primer número consientes todo el tiempo de que se trata de la primera impresión que daremos al público. Tenemos la misión de atraparlos desde ahora, ¡no hay una segunda oportunidad!

Por ahí dicen que lo que bien empieza, bien termina. En un proyecto de esta naturaleza pensar en que “termine bien” no es precisamente lo mejor, pero sí nos gusta pensar que aquí, como en las películas “lo que bien empieza, mejor se va poniendo”. O al menos así debería de ser… Y así será, ¡se los prometo!

ABRE DE NEGROS:

INT. PLOTPOINT.MX

El guión de cine como obra terminada es el tema de portada. Divididos en 5 secciones, 22 textos originales escritos por un total de 23 colaboradores, esperan a que el lector de el primer clic y siga leyendo hasta el final.


Columna para Plot Point.

Los guiones ganadores del FICG


México es un país “festivalero”. Desde hace mucho tiempo han convivido aquíun gran número de festivales culturales, y de entre todos ellos, los que están dedicados al cine se han convertido en los grandes favoritos, por lo menos en la última década. Hoy tenemos casi un centenar de estos eventos, en distintos lugares, con distintas temáticas y para todos los gustos. Tan solo el directorio de la Red Mexicana de Festivales Cinematográficos registra actualmente un total de 80 miembros, entre festivales, muestras, foros, mercados, expos y demás proyectos dedicados a promover la cultura fílmica.

¿A qué debemos esta proliferación de festivales de cine? Pues a varias cosas: a que el cine mexicano goza hoy de un “buen estado de salud”, a que en México hay un público particularmente cinéfilo, a que los festivales se han convertido en circuitos alternativos de distribución para muchas películas y, principalmente, a que este tipo de eventos se han vuelto muy valiosos para el sector turístico de distintas entidades.

De todos estos festivales que hoy podemos encontrar, hay uno que vino primero, antes que cualquier otro y en un momento especialmente difícil para el cine nacional: Guadalajara. Nacido en 1986 como la “Muestra de Cine Mexicano en Guadalajara”, el hoy llamado “Festival Internacional de Cine en Guadalajara” (FICG) acaba de concluir su edición número 30, confirmando año con año su relevancia en el circuito festivalero nacional e internacional.

Guadalajara es un festival ENORME. Presenta siempre una amplísima programación con particular atención en las actividades de industria, además de actividades formativas, un encuentro de coproducción y varias secciones oficiales y paralelas. Es por esto que el FICG finaliza siempre cada edición con un palmarés muy extenso.

Por fortuna entre tanto premio aquí no se han olvidado de distinguir con un “Mayahuel” a los mejores guiones de las películas en la competencia oficial, y con la trigésima entrega del FICG recién finalizada, es un buen momento para recordar estos guiones galardonados desde su edición número 22, celebrada en el ya lejano 2007, hasta la fecha:

22º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
Párpados azules (2007)
Guión: Carlos Contreras / Dirección: Ernesto Contreras

23º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
Mataharis (2007)
Guión: Icíar Bollaín y Tatiana Rodríguez / Dirección: Icíar Bollaín

Mejor Guión de Largometraje Mexicano de Ficción
Desierto adentro (2008)
Guión: Laura Santullo y Rodrigo Plá / Dirección: Rodrigo Plá

24º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
Retorno a Hansala (2008)
Guión: Chus Gutiérrez y Juan Carlos Rubio / Dirección: Chus Gutiérrez

Mejor Guión de Largometraje Mexicano de Ficción
Crónicas chilangas (2009)
Guión: Carlos Enderle / Dirección: Carlos Enderle

25º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
Zona sur (2009)
Guión: Juan Carlos Valdivia / Dirección: Juan Carlos Valdivia

Mejor Guión de Largometraje Mexicano de Ficción
Las buenas hierbas (2010)
Guión: María Novaro / Dirección: María Novaro

26º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
El mural (2010)
Guión: Héctor Olivera / Dirección: Héctor Olivera

Mejor Guión de Largometraje Mexicano de Ficción
Abolición de la propiedad (2011)
Guión: Jesús Magaña / Dirección: Jesús Magaña

27º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
El páramo (2011)
Guión: Jaime Osorio / Dirección: Jaime Osorio

Mejor Guión de Largometraje Mexicano de Ficción
Diente por diente (2011)
Guión: Miguel Bonilla / Dirección: Miguel Bonilla

28º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
El efecto K. El montador de Stalin (2012)
Guión: Valentí Figueres y Helena Sánchez / Dirección: Valentín Figueres

29º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
Ciencias naturales (2014)
Guión: Matías Lucchesi y Gonzalo Salaya / Dirección: Matías Lucchesi

30º FICG
Mejor Guión de Largometraje Iberoamericano de Ficción
La delgada línea amarilla (2015)
Guión: Celso García / Dirección: Celso García


Artículo para Plot Point.

lunes, 9 de marzo de 2015

Hablando de guionistas y traiciones...

Lo entiendo muy bien. Escribir como dicen, "con el estómago", es una de las sensaciones más satisfactorias que hay. Aprovechar toda esa emoción acumulada en el cuerpo, canalizarla hacia las manos y expulsar todo sobre la página en blanco. De esta actividad muchas veces salen los textos más honestos, los más vivos y los más memorables. Pero cuando la emoción dominante es tan “barata” como la rabia, el buen escritor debe aprender a controlarse, pues lo que más fácil aparece entonces son las ofensas, las agresiones o las calumnias.

Me había ido a dormir anoche con una sonrisota. En primer lugar porque, justo antes, me eché un episodio más de “Unbreakable Kimmy Schmidt”, la nueva serie de Tina Fey en Netflix; pero sobre todo, porque recién había terminado de escribir los dos textos que firmo en el primer número de nuestra nueva revista digital “Plot Point”. Además de eso, había leído ya todos los otros textos que conformarán la revista este mes (muchas plumas escriben aquí, ¡muchas!) y estaba sinceramente entusiasmado. Ofreceremos contenido de muchísima calidad a nuestros lectores, no cabe duda. Estoy muy orgulloso de este proyecto. Desperté hoy con la idea de hacerme un café, leer la obra de Chejov que analizaríamos más tarde en clase de Literatura Dramática e irme a la escuela a encontrarme allá con esos buenos amigos con los que emprendí la aventura de esta gran revista. Pero el tono del día cambió por completo.

Aarón Romera había publicado una nueva entrada en su famoso blog “El inquilino guionista”, la cual yo protagonizaba bajo el título “La traición al guionista”. No creo que haya una palabra peor con la que puedas ser relacionado. Empecé a leer. No pude acabar ni el primer párrafo la primera vez. Nunca antes había experimentado este tipo de malestar. Me afectaron mucho esas palabras, debo aceptarlo. Esas palabras escritas, evidentemente, bajo el mal consejo de la rabia. Lo malo aquí es que yo no alcanzaba (ni alcanzo aún) a entender el origen de tanto encabronamiento. No tiene ningún sentido. ¡Ninguno!

A principios del año, Aarón me llamó para platicarme de sus planes con El inquilino guionista, quería que yo fuera parte de ellos. Que juntos diéramos el siguiente paso de ese proyecto. Yo me emocioné mucho y empecé a sacar un montón de ideas. (Sí, era YO el de las ideas). Le dije que para la próxima reunión le tendría una propuesta concreta para volver El inquilino.. una página más en forma, con contenido original sobre guión. Aarón incluso me pidió que invitara a quien quisiera al proyecto, que yo mismo armara mi equipo, y pensé inmediatamente en mis compañeros de guión del CCC, mis estimadas “abuelitas”. Hablé con ellos sobre esto, lo preparamos bien y poco después nos reunimos TODOS con Aarón para presentarle la propuesta de la entonces llamada “Revista El inquilino” (éramos ocho personas ahí presentes, seis de mi equipo y dos de El inquilino…). ¡Aarón odió la idea! Dijo que no era lo que quería para su página, que él buscaba más la formación de una especie de “agencia” de noticias de guión en español, que actualizara muchísimo todos los días. Nuestra propuesta era una revista bimestral mucho más tradicional, con un tema de portada, distintas secciones, entrevistas, ensayos, crónicas, artículos de investigación, etc. Aarón dijo que era un formato “anticuado”, pero que si queríamos hacerlo nosotros, lo hiciéramos por nuestra cuenta. Y eso pasó. Habíamos invertido ya tanto tiempo en el proyecto que decidimos no botarlo y llevarlo a cabo por nuestro lado. Y así nació “Plot Point”, sin nada oculto, ni traición alguna. Los seis de mi equipo le dejamos claro a Aarón en esa misma reunión que no podíamos apoyar un proyecto de noticias de guión tan demandante como el que él buscaba en ese momento (su idea era volver guionnews.com un periódico), pues todos teníamos muchos otros compromisos, además de que seguimos en la escuela.

En ese mismo tiempo, yo me reunía con Aarón frecuentemente para trabajar con él en un guión. El origen de este guión era una sinopsis de cuatro cuartillas que él había escrito con alguien más. En algún momento del año pasado, cuando Aarón me conoció en el taller que impartió Gibrán Portela (organizado por El inquilino guionista), él me buscó para decirme que le gustaría escribir este guión conmigo, y yo acepté. En una de estas últimas reuniones que tuvimos incluso me llegó a preguntar: “¿Y sí van a hacer la revista?”, y yo, con toda la claridad del mundo le dije siempre: “SÍ”. Él lo sabía. “Plot Point” NO apareció de la nada frente a él este fin de semana.

En su entrada de blog, Aarón también menciona un guión. Esta parte es muy confusa para mí. ¡De verdad que no entiendo nada! Supongo que se refiere a ese guión en el que estábamos trabajando juntos, pero avanzamos muy poco en él, todo sobre apuntes y a nivel de argumento. Nunca llegamos a escribir siquiera un encabezado de escena. ¿Y ahora dice que me lo robé y lo vendí? O algo así, ¿no? De verdad no entiendo. Nunca he vendido un guión en mi vida, ni conozco productores, ni los he buscado (¿dónde los encuentra uno? ¿en Google Maps?), ni tengo contactos en el IMCINE, ni NADA de eso… es más, todavía desconozco todo sobre el tema ese de “cuánto cobrar por un guión”. Si realmente, después de tanto esfuerzo, lograra la producción de alguno de mis guiones, sería uno de esos que están en mi cajón, proyectos personales a los que tanto cariño les tengo y con los que siento una verdadera conexión emocional, no esa comedia extraña que escribía con él y a la que, sinceramente, todavía no le agarraba bien la onda. No soy un aprovechado ni ventajoso como me presenta ese texto. Trabajé por cinco años organizado un festival en Celaya donde nunca recibí un peso a cambio (pero sí perdí varios). Hasta la fecha no he ganado dinero como guionista. Hoy vivo aquí y como gracias al dinerito que mis papás me depositan cada semana mientras sigo en la escuela. Ahí sí que perdió la cabeza este señor, parece que no me conociera en lo absoluto, que hablara de alguien completamente diferente, alguien a quien yo tampoco conozco.

Además menciona un festival de guión que al principio también me confundió. Hasta mi segunda lectura comprendí que habla de otra cosa aquí, de otra “traición” de la que fue “víctima” el año pasado. Supuestamente yo ahí ya no pinto, pero igual me sacó de onda porque al mismo tiempo que rechazaba nuestro proyecto de revista en aquélla junta, sí se interesaba por otro que yo le presenté (ese mismo día, inmediatamente después) para una Convención de Guionistas. Este proyecto fue una idea mía que quise proponerle para sustituir su evento llamado “La noche del guión” este año y así ofrecer una experiencia más completa, más extensa y más formal. En algún momento yo decidí abandonar también este proyecto porque dentro del pequeño equipo que estaba trabajando en él se suscitaron algunos problemas que yo asumí como un mal síntoma y que terminarían por causarnos conflictos más graves en el futuro. Cuando esa vez le expresé mis dudas y dije que no continuaría (por facebook) me atacó y, aunque traté de hacerle entender mi decisión (incluso le propuse hablarlo personalmente), siguió con sus ataques, por lo que simplemente dejé de responder. Por eso dice que “desaparecí”. No es cierto. Yo aquí estoy, aquí sigo, en mi misma casa, en la misma escuela y con los mismos planes. Incluso seguía dándole “like” a algunas publicaciones suyas en El inquilino guionista, como siempre. Es increíble el daño que puede causar no responder un inbox en facebook.

Insiste también con que yo no tengo talento alguno, que vivo de absorber las ideas de los demás. ¿Por qué entonces me invitó a escribir con él y a formar parte de una nueva etapa de "El inquilino"? La verdad es que yo nunca invitaría a una persona sin aptitudes ni al menos un poquitito de talento a sumarse a alguno de mis proyectos . Es ridículo, ¿no?

Para mí ser guionista todavía sigue siendo un sueño, uno que muy probablemente termine junto con este año, cuando salga de la escuela y la ilusión desaparezca. Entonces, si se cumple eso de “origen es destino”, yo volveré a mi pueblo, y si las cosas van bien, volveré a dar clases de cine a chicos de prepa y a emborracharme de martes a sábado; si no sale tan bien, quizás aprenda a hacer gorditas de queso o cacahuates en vinagre (máximo aporte culinario de Cortazar, Gto. al mundo). Y es que no he vendido ningún guión como él dice, ni siquiera sé cómo hacerlo, me falta ese TALENTO.

viernes, 20 de febrero de 2015

COLUMA: ¿Quién ganará el Oscar?


¡Llegó el momento! La Academia de Hollywood (AMPAS) hará entrega de su famosa estatuilla Oscar este domingo en su ceremonia número 87, en el Dolby Theatre de Los Ángeles y con el actor Neil Patrick Harris como anfitrión.

Muy pronto este año la temporada de premios cinematográficos arrancó “oficialmente” con los Golden Globes (premio de la prensa extranjera en Hollywood) y le siguieron un montón de galardones más, los cuales nos permiten ver a estas alturas, con un poco más de certeza, quiénes serán los ganadores del preciado Oscar este 2015.

Hay que empezar recordando que este año hay algo especial: dos claras favoritas que compiten casi una a una por los premios mayores, “Birdman” (de Alejandro G. Iñárritu) y “Boyhood” (de Richard Linklater). Esto a pesar de que las más nominadas son “Birdman” y “The Grand Budapest Hotel”, con 9 nominaciones en total cada una (“Boyhood” reúne sólo 6). Al principio, con los resultados de los Golden Globes y posteriormente del BAFTA, “Boyhood” parecía la más fuerte contendiente, pero también vimos a “Birdman” cosechar muchos otros premios, entre ellos el principal del Sindicato de Actores y el de Directores, con un perfil mucho más cercano al de los miembros de la Academia, inclinando así la balanza a su favor.

Por tanto, me atrevo a compartirles mis siguientes “predicciones”, que no son más que un “tanteo” de acuerdo a cómo han salido las cosas:

En la categoría de Mejor Guión Adaptado creo que ganará Graham Moore por “The Imitation Game”, aunque quisiera que lo obtuviera Damien Chazellepor “Whiplash”. El Mejor Guión Original será para Wes Anderson y Hugo Guinness por “The Grand Budapest Hotel”. Si me equivoco, es porque ganó “Birdman” y su combo de 4 guionistas (entre ellos Iñárritu).

Gabriel Serra Arguello debe (sí, ¡DEBE!) ganar el Oscar a Mejor Cortometraje Documental por “La Parka (The reaper)”. ¡Vamos México! ¡Vamos CCC!

Para Mejor Música Original creo que los cinco nominados hicieron un gran trabajo, pero al parecerel ganador será Jóhann Jóhannsson por “TheTheory of Everything” (un músico que me está gustando mucho, por cierto). Aunque Alexandre Desplat (doblemente nominado este año) por “TheGrand Budapest Hotel” estaría bien, pero eso sí, el MEJOR para mí es el estupendo trabajo de Hans Zimmer en “Interstellar”. ¡Dénselo a él, no sean así!

La Mejor Película en Lengua Extranjera será “Leviathan”, de Rusia. Si no, “Ida”, de Polonia.

El Mejor Director de Fotografía será, por segundo año consecutivo, Emmanuel “el Chivo” Lubezki, por “Birdman”. ¡GRANDE!

La Mejor Película Animada debió ser “The Lego Movie”, pero como no fue siquiera nominada (¡una terrible injusticia!), espero que al menos “Everythingis Awesome” gane Mejor Canción Original. En cuanto a largometraje animado, ganará “Big Hero 6” (espero) o “How to Train Your Dragon 2”.

La Mejor Actriz de Reparto será Patricia Arquette por “Boyhood” y el Mejor Actor de Reparto, J.K. Simmons por “Whiplash”. Mejor Actriz: JulianneMoore, por “Still Alice”. Mejor Actor: Eddie Redmayne, por “The Theory of Everything”, o Michael Keaton por “Birdman” (¡Vamos Keaton!).

En la categoría de Mejor Director ganará Alejandro G. Iñárritu por “Birdman” (segundo director mexicano en ganar este premio y de manera consecutiva). Si esto no pasara, es porque se lo llevó el texano, ya saben quién.

Y finalmente, el Oscar a Mejor Película será para “Boyhood”.

Las categorías técnicas no las consideré, aunque creo que muchas las ganará “The Grand Budapest Hotel” (Diseño de Producción, Maquillaje y Peluquería, etc.), y hay por ahí otro posible Oscar para un mexicano, Martín Hernandez, por Mejor Edición de Sonido en “Birdman or (the unexpectedvirtue of ignorance)”.

¿Ustedes qué opinan? ¿Coinciden con estas “predicciones”? ¿Cuáles son sus películas favoritas?


Columna para: Guanajuato Informa

martes, 30 de diciembre de 2014

COLUMNA: Lo mejor del cine en el 2014


Diciembre no solo es el mes de las fiestas, la familia, la comida en exceso, el recalentado eterno y el olor a ponche, ¡También es el mes de las listas!

En estos días vemos por aquí y por allá cómo todo mundo enlista los sucesos más relevantes del año que termina, los personajes que lo protagonizaron, las imágenes que más impactaron, las canciones que más se escucharon, las celebridades que más brillaron, y un larguísimo etcétera. Uno termina fastidiado, la verdad, pero aún así es casi irresistible visitar alguna que otra para echar un vistazo al pasado inmediato.

De todos los ejemplos que mencioné, ninguna categoría de listas es tan importante como la de películas… ¡NINGUNA, he dicho! Y de esas hay una infinidad por ahí, muchísimas (quiero decir “¡Chingos!”, pero no sé si se pueda). Todos y cada uno de los cinéfilos nos sentimos con la suficiente autoridad para decirle al mundo (bueno, a nuestros amiguitos de Facebook) cuáles fueron las mejores películas del año. Porque nuestra palabra es la ley, cómo no.

Yo comencé a hacer estos listados por allá del 2010 en mi blog personal, y al principio, me sentía el gran crítico, las películas que yo mencionaba ahí eran las mejores y punto. Inicié compartiendo un TOP 15, que luego amplié a 25 y terminé publicando hasta 30 títulos el año pasado. Y es que pronto me fui dando cuenta de que no soy ningún crítico (y ni ganas tenía de serlo), que ni siquiera me gustan todo tipo de películas y que mi opinión ha sido siempre muy personal y pocas veces objetiva. Así que me relajé un buen. Ya no la llamo TOP, ni “Lo mejor del año”, sino simplemente “Mis películas favoritas”.

Este año mi lista vuelve a incluir 25 títulos. Estupendas películas todas y cada una de ellas, que espero hayan visto (o puedan ver en algún momento), y de las cuales pensaba hablar un poquito en un principio, pero como no quiero jugar más al gran conocedor, además de que me extendería demasiado, las mencionaré y ya…. (Redoble de tambores):

(Especial) Prisoners (Dir. Denis Villeneuve)
25. The Hobbit: The Battle of the Five Armies (Dir. Peter Jackson)
24. Noé (Dir. Darren Aronofsky)
23. Clouds of Sils Maria (Dir. Olivier Assayas)
22. The Salt of the Earth (Dir. Juliano Ribeiro Salgado & Wim Wenders)
21. Is the man who is tall happy? (Dir. Michel Gondry)
20. Guardians of the Galaxy (Dir. James Gunn)
19. X-Men: Days of Future Past (Dir. Bryan Singer)
18. Dawn of the Planet of the Apes (Dir. Matt Reeves)
17. Los insólitos peces gato (Dir. Claudia Sainte-Luce)
16. Güeros (Dir. Alonso Ruiz Palacios)
15. The Lego Movie (Dir. Phil Lord & Christopher Miller)
14. White God (Dir. Kornél Mundruczó)
13. La Jaula de Oro (Dir. Diego Quemada-Díez)
12. The Wolf of Wall Street (Dir. Martin Scorsese)
11. Tom à la Ferme (Dir. Xavier Dolan)
10. Her (Dir. Spike Jonze)
9. Maps to the Stars (Dir. David Cronenberg)
8. Gone Girl (Dir. David Fincher)
7. Two Days, One Night (Dir. Jean-Pierre Dardenne & Luc Dardenne)
6. Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (Dir. Alejandro G. Iñárritu)
5. Nebraska (Dir. Alexander Payne)
4. Boyhood (Dir. Richard Linklater)
3. Whiplash (Dir. Damien Chazelle)
2. The Grand Budapest Hotel (Dir. Wes Anderson)
1. Interstellar (Dir. Christopher Nolan)

Aclaraciones: mi lista contiene películas del 2014 o estrenadas en México este año en circuitos comerciales, muestras y festivales. “Prisoners” es una película del 2013 estrenada en nuestro país ese mismo año como “Intriga” (¡Iugh!), pero que yo apenas vi a hace unos meses, por eso la puse como “especial”.

Y para finalizar, les comparto una lista con las películas que más me encontré en las listas de lo mejor del 2014 pero que yo no he visto, para no dejarlos nomás con mis recomendaciones y echarles ojo en cuanto podamos, ¿No?:

Under the Skin (Dir. Jonathan Glazer
Relatos Salvajes (Dir. Damián Szifrón)
Kis uykusu (Winter Sleep) (Dir. Nuri Bilge Ceylan)
Leviathan (Dir. Andrey Zvyagintsev)
Snowpiercer (Dir. Bong Joon-ho)
Mommy (Dir. Xavier Dolan)
Edge of Tomorrow (Dir. Doug Liman)
Only Lovers Left Alive (Dir. Jim Jarmusch)
Nightcrawler (Dir. Dan Gilroy)
Ida (Dir. Pawel Pawlikowski)
Mr. Turner (Dir. Mike Leigh)
The Wind Rises (Dir. Hayao Miyazaki)
Adieu au langage (Dir. Jean-Luc Godard)
Foxcatcher (Dir. Bennet Miller)
Wild (Dir. Jean Marc Vallé)
Workers (Dir. José Luis Valle)

¡Un muy exitoso y feliz 2015 para TODOS!

Columna para Guanajuato Informa

viernes, 19 de diciembre de 2014

COLUMNA: La próxima temporada de premios


Cuando la semana pasada se dio a conocer la lista de nominados a los premios Globos de Oro que anualmente entrega la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA), comenzó oficialmente para muchos, principalmente para la mayor parte del público, la carrera hacia la llamada Temporada de Premios 2015, donde serán galardonadas las mejores películas del año que está por terminar. Carrera que, como bien sabemos, culminará el 22 de febrero en el Dolby Theatre de Los Ángeles con la entrega número 87 del prestigiado premio Oscar de la Academia (AMPAS).

A partir del Globo de Oro, un montón de premiaciones más nos ayudarán a calentar motores, medir las aguas y armar nuestras quinielas hacia ese cierre con broche de oro de los Oscar, el premio cinematográfico (y quizás en general) más reconocido por el público desde siempre. Y si bien es cierto que las ceremonias de entrega del Oscar en repetidas ocasiones de su historia reciente han resultado deslucidas, aburridas y un tanto castigadas por la audiencia (que los deja de sintonizar), nunca nos ha resultado indiferente. Se habla del Oscar desde muy temprano, es más, todo el tiempo y conforme las películas se van estrenando. Un anuncio importante, que llega mucho antes del de sus nominaciones, es el de su anfitrión; labor que esta vez recaerá en el carismático actor Neil Patrick Harris (quien tiene experiencia previa como host de los premios Emmy). La elección del conductor de la noche juega un importante papel sobre la recepción que tendrá la ceremonia. No olvidemos a una estupenda Ellen DeGeneres este año (cuya “selfie” con celebridades se volvió legendaria), un cuestionable Seth MacFarlane el año pasado (de quien se esperaba mucho más, hay que decirlo), un Billy Crystal ya con sabor a “recalentado” en 2012, y casos verdaderamente trágicos como el de Anne Hathaway y James Franco en 2011 (que nomás dieron pena).

En nuestro país, el interés del público por la entrega del Oscar incrementa, evidentemente, cuando hay mexicanos entre sus nominados. Algo que por fortuna ha pasado mucho en las ceremonias de los últimos años. Por ejemplo, su edición número 79, celebrada en 2007, fue histórica. En ella pudimos ver a Alejandro González Iñárritu compitiendo en las categorías más importantes con “Babel”, a Alfonso Cuarón con la grandiosa “Children of Men” y a Guillermo del Toro llevándose varias estatuillas con “El Laberinto del Fauno”, además de Adriana Barraza, compitiendo por el Oscar como Mejor Actriz de Reparto. Apenas este año, el rey de la noche fue Alfonso Cuarón con su premiadísima “Gravity”, donde él obtuvo el Oscar como Mejor Director y Emmanuel Lubezki el de Mejor Dirección de Fotografía (que le debían desde hace mucho). Este 2015 será el año de Iñárritu, con su estupenda “Birdman”, que parte como indiscutible favorita.

Los premios de Hollywood son hoy poco más que un mero espectáculo, muchas veces aburrido, que presenta un desfile de celebridades para el deleite de los espectadores y de los programas de farándula. A veces creo que están más al servicio de otra industria: la de la moda. Ya no representan mucho, sobre todo para una industria (la de Hollywood) donde lo que realmente manda es la taquilla. Este año, por ejemplo, las dos favoritas para esta temporada de premiaciones son “Boyhood” (Dir. Richard Linklater) y “Birdman” (Dir. Alejandro G. Iñárritu), ambas con números muy similares en taquilla, que juntas suman poco más de 44 mdd en Estados Unidos (contando hasta el viernes de la semana pasada). Haciendo una comparación injusta con la película que hoy lidera allá los ingresos en taquilla, “Guardianes de la Galaxia”, que ha reunido más de 332 mdd; ambas favoritas al Oscar apenas alcanzarían el 13% de los ingresos de esta película. Además hay que decirlo, la Academia muchas veces da sus premios mayores a películas que terminan en el olvido.

Es por eso que muchos otros productores, con películas pequeñas y alternativas, mantienen su vista principalmente en los premios que otorgan los festivales clase A (como Cannes o Berlín), o algunos festivales especializados. Aunque es cierto que a los “premios grandes” (por su repercusión mediática, digamos) como el Globo de Oro o el Oscar, varias de estas producciones se cuelan por ley entre sus nominados cada año. El principal proveedor de estas películas es el Festival de Sundance, que este año, por ejemplo, sacó a la luz esa joyita llamada “Whiplash” (Dir. Damien Chazelle).

Según me cuenta mi buen amigo Gustavo Ambrosio, periodista y guionista (crítico en CorreCamara.com.mx y GasTV.mx), un entusiasta de la Temporada de Premios, el Globo de Oro es por muchos considerada la antesala del Oscar, aunque este título en realidad le corresponde a los Critic’s Choice Awards (que también acaba de sacar su lista de nominados, donde “Birdman” está a la cabeza con 13 nominaciones, seguida por “The Grand Budapest Hotel” con 11) y a los Screen Actors Guild Awards (que también publicó sus nominaciones en días recientes), este último en especial para el caso de Mejor Película en el Oscar, pues el premio que ellos otorgan al Mejor Reparto se refleja directamente en las votaciones de la Academia, la cual está principalmente conformada por actores y actrices.

Me dice también que este año podría significar el primer Oscar para la maravillosa actriz Julianne Moore, quien ya ha sido nominada en 4 ocasiones anteriores y esta vez prácticamente estará dentro con una nominación más por “Still Alice” (ya nominada en los SAG y en los Golden Globes). Además, veremos seguramente la primera nominación al Oscar para Jennifer Aniston por su trabajo en “Cake”. Destaca igualmente lo reñida que estará la batalla por el Oscar como Mejor Actor y Mejor Actor de Reparto, con nombres como Benedict Cumberbatch por “The Imitation Game”, Michael Keaton, por “Birdman” (el favorito por muchos), Eddie Redmayne por “The Theory of Everything”, Jake Gyllenhaal por “Nightcrawler”, J.K. Simmons por “Whiplash”, Edward Norton por “Birdman”, Mark Ruffalo por “Foxcatcher” y Ethan Hawke por “Boyhood”. Todos nominados tanto al SAG como en Golden Globe.

Por último, recomienda estar al pendiente de estas premiaciones para conocer mejor las tendencias al Oscar (SAG Awards, Golden Globes, Critic’s Choice Awards) además de las posteriores entregas de los Sindicatos (Directores, Escritores y Productores), los de los críticos de Los Ángeles y Nueva York y el BAFTA.

Apenas estamos comenzando este recorrido. Un camino repleto de estatuillas, de celebridades, de anécdotas que se vuelven leyenda en la cultura pop y de alfombras rojas llenas de glamour y de lo más representativo de la industria con mayor poder en el mundo del cine. ¿Emocionados? Yo sí, como siempre, y por acá estaré de vuelta muy pronto con más comentarios al respecto.

Columna para Guanajuato Informa

viernes, 12 de diciembre de 2014

COLUMNA: El cine que viene


Cinéfilos de todo el mundo, guarden bien el aguinaldo, ahorren lo más que puedan desde hoy y pidan de regalo en estas fiestas: membresías, cortesías, tarjetas de prepago, cupones y todas las promociones para el cine que puedan, porque el 2015 será un año de verdadero deleite para todos nosotros. Es más, deberíamos mudarnos a nuestra sala de cine más cercana desde ahora.

Luego de un “flojo” 2014, que aunque nos trajo varias buenas películas (las cuales revisaremos pronto en este espacio), no presentó grandes estrenos de parte de muchos estudios (los cuales guardaron sus cartas fuertes esta vez) dando como resultado una taquilla muy regular, incluso baja en comparación con el año pasado; este 2015 nos depara estrenos ENORMES de todas las compañías productoras, de todos los géneros y para todos los gustos.

Esperando que la economía no se venga taaan abajo como parece que lo hará, y con la esperanza de tener en el bolsillo lo suficiente para la entrada de cine, echemos pues un breve vistazo al festín que se avecina:

En el terreno de la animación, tan gustada por todos los públicos y que en 2013 colocó cuatro títulos en el Top 10 de taquilla (algunos, como “Frozen”, incluso se volvieron clásicos instantáneos), este año no encontraron tan buena recepción a pesar de la aparición de joyas como “The LEGO movie”, “How to train your dragon 2” o “Big Hero 6”.

Pero en 2015, al parecer, la historia será distinta… Después de no haber presentado una sola película en 2014, el estudio de animación más querido por todos, PIXAR, estrenará dos cintas el próximo año, y lo mejor es que esta vez no serán secuelas ni precuelas, sino historias 100% originales. La primera de ellas es “Inside Out” (aquí titulada “Intensa Mente”), dirigida por Pete Docter (“Up”, “Monsters, Inc.”), la cual nos lleva al interior de la mente de una chica adolescente llamada Riley, y en donde conoceremos a sus distintas emociones como personajes (Alegría, Miedo, Ira, Tristeza y Enfado). La segunda es “The good dinosaur”, dirigida por Peter Sohn (Ópera prima), un proyecto que el estudio lleva mucho tiempo desarrollando y del que poco se sabe hasta ahora, solo que cuenta la historia de amistad entre un dinosaurio adolescente de más de 20 metros y un niño llamado Spot.

Por otro lado, Illumination Entertainment, cuya única y valiosísima joya es “Mi villano favorito” y “Mi villano favorito 2”, vuelve en 2015 con un spin-off centrado específicamente en el origen de las carismáticas criaturitas amarillas que conocemos como ayudantes de Gru, en la película de “Los Minions”.

Por último, el estudio Blue Sky (autores de “La era de hielo” y “Río”), entregarán en 2015 una nueva película animada en 3D protagonizada por Snoopy, Charlie Brown y sus amigos en “Peanuts”.

En el universo de los superhéroes, que cada año se vuelven más y más relevantes en la cartelera cinematográfica (aunque yo auguro que su tiempo está por terminar, pues a pesar del amplio calendario a futuro de Warner-DC y Marvel Studios, estamos ante una verdadera sobredosis de enmascarados que terminará por hartar el público), el estudio estrella, Marvel, traerá de vuelta a su dream team en la anticipada secuela “Avengers: Age of Ultron”, además de introducir a un nuevo personaje de su universo con “Ant-Man”, película que en un principio estaba desarrollando el gran Edgar Wright (“Scott Pilgrim vs. the world”, “Shaun of the dead”) y que terminó dirigiendo Peyton Reed.

Finalmente, también de la familia de Marvel Comics, pero presentada por 20th Century Fox, llegará en 2015 la nueva versión de los cuatro fantásticos en “The Fantastic Four”, bajo las órdenes del joven director Josh Trank (“Chronicle”), quien además estará a cargo de una de las películas del universo Star Wars que serán entrenadas entre cada Episodio de la nueva trilogía.

Aquí pesa la ausencia de “Batman v Superman: Dawn of Justice”, la esperadísima película de Warner-DC, dirigida por Zack Snyder, que reunirá por primera vez en la pantalla grande a los dos superhéroes principales de la casa DC Cómics. Esta cinta, que originalmente se estrenaría en 2015, al final verá la luz en marzo del 2016. Lástima, ¡a esperar!

En cuanto a adaptaciones de libros juveniles al cine, el próximo año tendremos la anticipada versión fílmica de “50 shades of Grey” (“¡Al fin!”, gritarán por ahí algunas señoras y adolescentes solitarias). Además, la saga de ciencia ficción distópica “Divergente” tendrá su secuela “Insurgente”, al igual que “The Maze Runner” con “Scorch Trials”.

Y por último, la joya de la corona: “Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte 2”, que presentará el final de esta exitosísima saga cinematográfica, basada en los libros de Suzanne Collins, protagonizada por la maravillosa Jennifer Lawrence.

En el mundo de los cuentos clásicos, también tan de moda hoy, el talentoso director Joe Wright (“Pride & Prejudice”, “Atonement”) nos trae en 2015 “Pan”, basada en los personajes de J.M. Barrie, que cuenta los orígenes de la leyenda de Peter Pan (con un reparto de lujo). Además otro grande, Kenneth Branagh (“Hamlet”, “Thor”), junto con Disney nos presentará una nueva versión (live action) de la historia de Cenicienta en “Cinderella” (también con excelente reparto). Si se quieren ahorrar esta última, vean su recién publicado tráiler, ¡cuenta la historia completa! (Al fin que ya nos la sabemos, ¿no?).

En cuanto al cine de terror, que también tiene muchos adeptos en nuestro país, destacan el remake del clásico de Tobe Hooper de 1982 “Poltergeist” (esta vez dirigido Gil Kenan (“Monster House”) y producida por Sam Raimi), y la próxima película de Guillermo del Toro: “Crimson Peak”.

¡Más secuelas! Este 2015 veremos la séptima parte de la longeva saga de Rápido y Furioso, la cual lleva por título “Furious 7” y viene acompañada de cierto morbo por la muerte de Paul Walker el año pasado. También veremos las nuevas aventuras de un famoso osito de peluche malhablado en “Ted 2”, y finalmente, la esperada entrega número 24 de James Bond (la cuarta con Daniel Craig como el famoso agente) titulada “Spectre”, que además contará con algunas escenas filmadas en la Ciudad de México.

El próximo año también podremos ver “Tomorrowland”, la nueva película de ciencia ficción del buen Brad Bird (“Los increíbles”, “Misión Imposible: Protocolo fantasma”), co-escrita por Damon Lindelof (el guionista amadodiado detrás de “Prometheus” y “Lost”), cuyo teaser trailer ya nos dejó fascinados.

Y para terminar, ¡el factor nostalgia! El próximo año disfrutaremos en el cine de la nueva “Terminator Genisys”, la cual retomará los orígenes de esta gran saga ochentera (respetando sólo los hechos presentados en las primeras dos entregas). Y por otra parte, veremos cumplida la promesa presentada en la clásica y maravillosa “Jurassic Park” en 1993: un parque temático donde la principal atracción son dinosaurios vivos. Esta vez lo veremos en funcionamiento y lleno de visitantes en la anticipada “Jurassic World”, que además presentará un nuevo dinosaurio que, aseguran, ¡será más impactante y amenazante que el T-Rex y los velociraptores! ¿Será?

Y por último, la más esperada de todas y por la que quiero adelantarme YA un año en el tiempo: “Star Wars: The Force Awakens”, el esperado Episodio VII de esta estupenda saga, situada 30 años después de los eventos del Episodio VI (“Return of the Jedi”), esta película nos lleva de vuelta a una galaxia muy, muy lejana, en compañía de viejos conocidos: Han Solo (Harrison Ford), Leia Organa (Carrie Fisher) y Luke Skywalker (Mark Hamill), y presentará una galería de nuevos personajes (de ambos lados de la Fuerza). Dirigida por el experimentado J.J. Abrams (“Star Trek”, “Super 8”) y co-escrita por el legendario Lawrence Kasdan (“The Empire Strikes Back”, “Raiders of the Lost Ark”), este promete ser el evento cinematográfico de la década. ¡Oh sí, estoy muy emocionado!

¿Cuántos récords de taquilla se romperán en 2015? ¡Seguramente varios!

En defensa del cine-espectáculo puro y de la experiencia que aún hoy (con internet, smartphones y demás plataformas) representar ir al cine, espero que disfrutemos todos este año próximo cuando se apaguen las luces… y que nos llevemos varias sorpresas.

¿A ustedes, cuál es la que más les emociona?

Columna para Guanajuato Informa

jueves, 4 de diciembre de 2014

COLUMNA: Cineastas con Ayotzinapa


Después del 26 de septiembre de este año, México no ha vuelto a ser el mismo y no debería volver a serlo. La desaparición forzada de 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa por parte de la policía municipal de Iguala, Guerrero, ha conmovido e indignado al país entero.

Los mexicanos vivimos hoy un momento histórico y de enorme relevancia. #YaMeCansé ha sido la consigna (adoptada de las palabras del procurador Murillo Karam en la conferencia que dio sobre este caso el 7 de noviembre) que muchos han tomado para expresar el pensar y sentir de un pueblo cansado de su gobierno, de la corrupción, de la violencia y del miedo en el que vivimos.

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos” es otra de las frases recurrentes en la voz de los que hoy gritan para ser escuchados, al igual que “No somos todos, nos faltan 43”, tratando así de humanizar lo más posible esta cifra. Y es que no es sólo por 43 desaparecidos que hoy los mexicanos pedimos justicia y nos sentimos indignados, sino por los más de 22 mil víctimas de estas “desapariciones” que se suman al día de hoy y que este grupo de normalistas representan mejor que nunca.

Cada día que pasa, el gobierno (que no nos representa) se empeñada en sumar a las razones que nos tienen levantando la voz y manifestando nuestro descontento, ¡nuestro hartazgo! Un gobierno que desaparece estudiantes, que criminaliza las protestas, que entrega contratos millonarios a sus amigos y que no responde a las demandas de la población ni con la mitad de sagacidad con la que debería hacerlo en tiempos como este.

Y qué decir del tema (para NADA aislado) de esa famosa “casa blanca” de la primera dama. La Presidencia de la República ha “afrontado” esta crisis cobardemente, tomándolo a la ligera y dando carpetazo rápidamente, como si aquí no pasara nada. Y lo peor es que lo logran. Es mucha la gente que hoy cree que esto no fue más que una anécdota, que el asunto va de cuánto gana una actriz de Televisa, o cuánto puede parpadear por minuto La Gaviota, o del tono de regaño con el que se dirige esta señora a los mexicanos en su mensaje, cuando lo claro aquí es un conflicto de interés que debió obligar a una investigación profunda y a la aplicación las sanciones correspondientes al gobierno que encabeza Peña Nieto.

Desde lo ocurrido en septiembre en Guerrero, han sido muchas las acciones que la población ha llevado a cabo a manera de protesta: paros institucionales, manifestaciones, marchas multitudinarias, pases de lista y pronunciación en eventos públicos, etc. Los mexicanos nos hemos unido desde nuestros respectivos lugares para mostrar inconformidad ante estos hechos, y en este marco, la comunidad cinematográfica no ha sido indiferente.

Reunida por primera vez en asamblea el pasado 10 de noviembre en el Centro de Capacitación Cinematográfica, la llamada “Comunidad Cinematográfica con Ayotzinapa”, conformada por directores, guionistas, fotógrafos, editores, actores, y demás trabajadores de la industria, así como estudiantes de cine (de escuelas como el CCC o el CUEC-UNAM) y representantes de distintos festivales cinematográficos nacionales, ha realizado varias acciones en suma a las exigencias de justicia a este caso; entre ellas: la participación con un contingente de cineastas en las distintas marchas desarrolladas en “Acción Global por Ayotzinapa”; la toma político cultural de la Cineteca Nacional #CineastasConAyotzinapa #Cineteca43 donde por 43 días se exhibirán cortometrajes sobre los normalistas desaparecidos en el foro al aire libre Gabriel Figueroa; y la publicación de un pronunciamiento oficial compartido con la comunidad cinematográfica internacional (en distintos idiomas) y firmada por varios miembros de esta agrupación.

De igual forma, los más famosos representantes de nuestro cine a nivel internacional, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro G. Iñárritu (o los “three” amigos) hicieron su declaración al respecto durante un homenaje a Cuarón en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA): “Creemos que estos crímenes son sistémicos e indican un mal mucho mayor: las borrosas líneas entre el crimen organizado y los funcionarios de alto rango en el gobierno mexicano. Debemos exigir respuestas a todo esto y tenemos que hacerlo ahora”.

Lo último que hemos visto en este tema es la presentación de un poco satisfactorio (o nada, quizás) decálogo de Enrique Peña Nieto en una “estrategia para fortalecer el estado de derecho”, además de una movilización más el 1 de diciembre, día en que este gobierno cumplió ya dos años de malas decisiones.

Y aunque por el momento el panorama no parece muy alentador, vale la pena seguir en esta lucha, poniendo el dedo en llaga y señalando todo aquello que está mal y que nos provoque descontento. No podemos permanecer indiferentes ante lo que ocurre hoy en nuestro país, tengamos en mente siempre que #FueElEstado. Hay que sumarnos en la forma que podamos y tomar un papel más activo como ciudadanos de este México dolido, pero que vale toda la pena.

Columna para Guanajuato Informa

jueves, 25 de septiembre de 2014

Detrás de "Cantinflas"


La película “Cantinflas”, que tuvo su estreno en más de 1000 salas mexicanas el pasado 18 de septiembre, es todo un éxito en taquilla. En su primer fin de semana de exhibición alcanzó los 46.27 millones de pesos, colocándola enseguida como el segundo mejor estreno mexicano en la historia (sólo detrás del suceso “No se aceptan devoluciones” del año pasado). Luego de estos resultados, a partir de esta semana “Cantinflas” aumentó su número de pantallas a más de 2000.

Si bien el éxito de un proyecto cinematográfico no puede anticiparse con toda certeza, lo que sí es cierto es que esta película biográfica del gran Mario Moreno “Cantinflas”, por naturaleza, no dejaría indiferente a nadie. Y desde que en algún momento del año pasado se eligiera al actor español Óscar Jaenada para dar vida al mito, y hasta la reciente elección de la película por parte de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a nuestro país en el premio Oscar, este proyecto ha acaparado la atención de todos en todo momento. ¡Un éxito indiscutible!

Tuve la oportunidad de conocer no hace mucho a Edui Tijerina, el guionista detrás de este éxito cinematográfico, y con motivo de su estreno le pedí que me respondiera cinco preguntas sobre “Cantiflas” para publicar en este espacio y compartir con ustedes un poco de su trabajo en la película.

Les comparto a continuación lo que amablemente me respondió:

1. ¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de tu participación en “Cantinflas”?

Personalmente, disfruté cada etapa del proceso, desde que Vidal Cantú y Adolfo Franco –de Kenio Films- manifestaron su confianza al invitarme a participar en el proyecto; hasta la revisión de información general, anécdotas y materiales (impresos, grabados, en línea, etc.) y, claro, el desarrollo y depuración del guion.

También disfruté de la expectativa conforme se acercaba el rodaje, al que pude asistir algunos días para conocer a los compañeros de este gran equipo y, claro, todo el movimiento que implica presentarla al público.

Cada paso, cada momento, implica un recuerdo particular y valioso que representa un parteaguas en mi camino profesional.

2. ¿Qué fue lo más complicado de haber escrito “Cantinflas”?

La gran cantidad de información que hay sobre él, en las distintas plataformas, y la necesidad de balancearla para contar parte de su historia en menos de dos horas.

En ese tenor, una responsabilidad particular es, justamente, la que implica la potencial división del público en dos grupos: por un lado, los que conocen la historia del personaje y están al pendiente del apego a los hechos y, por el otro, los que no saben de él pero confían en que en el filme encontrarán datos que les podrían servir como referencias posteriores.

3. ¿Recuerdas haber cantinfleado alguna vez?

Sin temor a equivocarme, diría que –tal vez hasta sin darnos cuenta- la mayor parte de los mexicanos hemos “cantinfleado” en alguna ocasión. Tal vez no con toda la retórica del discurso, los dobles sentidos y los textos/subtextos que caracterizan el estilo de “Cantinflas”, pero sí con líneas cruzadas, confusas y “echando rollo” para terminar diciendo nada.

4. ¿Cuál crees que es el legado más importante que nos dejó Cantinflas?

Entre muchos otros, su filmografía. Creo que muchas de sus películas constituyen, dentro de la base comercial y de entretenimiento, una apuesta al análisis social.

Además de ofrecer una veta de esparcimiento, de pronto dejan puntos de reflexión (sin pretender ser didácticas) que cada quien toma y/o maneja según su necesidad, antojo y decisión.

Entretener, divertir, son –por sí- funciones sociales importantes, constituyen una ventana abierta para la catarsis de las tensiones que se acumulan en el día a día. Sus películas (muchas de ellas) se han elevado al tono de “atemporales”.

Sus tramas y trasfondos mantienen un fuerte toque de “actualidad”.

5. ¿Por qué la gente debe ver esta película?

Tanto como “deber” verla, más bien plantearía una invitación a darse la oportunidad de ir al cine a conocer el material y formarse su propia opinión.

Más que nada, se trata de un homenaje a alguien que dejó un gran legado, tanto que es ya todo un ícono de nuestra cultura popular reconocido internacionalmente (Hasta con su propio verbo avalado por la RAE).

En ese homenaje va el trabajo y la pasión por el cine de un gran equipo, bajo la batuta de nuestros Productores y Director, que se han esforzado por reunir grandes talentos para delante y detrás de cámaras.

Todo un despliegue de anécdotas, vestuario, caracterización, música, diseño de arte, fotografía…¡Todos los detalles se han cuidado al máximo para ofrecer una película entretenida, divertida, inspiradora, que refleje todo el amor con el que fue hecha!


Muchas GRACIAS a Edui Tijerina por su valiosa contribución y felicidades a todo el equipo de la película por el éxito.

¿Ya la vieron, chatos?

jueves, 7 de agosto de 2014

COLUMNA: ¿Quién te invitó al GIFF?


El amor que siento por el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF, por sus siglas en inglés) es incalculable. Hace años, cuando el festival aún se llamaba “Expresión en Corto” y estaban celebrando su novena edición (con Francia como país invitado), lo visité por primera vez. Era el 2006 y yo tenía 15 años, fui con mi papá, sólo estuvimos un día. Este maravilloso evento abrió mis ojos, me cautivó, confirmó mi amor por el cine (por un cine distinto, que empezaba a conocer) y me motivó a dedicarme a esto toda mi vida. Así.

Para cualquier amante del cine en nuestro estado, el GIFF representa un gran tesoro, una visita obligada y una oportunidad única. Desde aquélla (ya lejana) novena edición, he ido a Guanajuato cada verano de manera ininterrumpida para disfrutar de este gran festival. La experiencia, obviamente, ha sido muy distinta cada vez, desde la compañía (he ido con familia, con amigos de la prepa, con amigos de la universidad en Guadalajara, con amigos del CCC…) hasta mis compromisos adquiridos en con el GIFF (en 2008 cubriéndolo como prensa, en 2010 dirigí un corto en el Rally Universitario, en 2011 y 2012 tuve cortometrajes en la selección oficial y este año fui como invitado).

En estos años (nueve) he tenido la oportunidad de ver al GIFF avanzar, transformarse, redefinirse y crecer. Nunca olvidaré los videos promocionales del 2006, el año en que Tim Burton sería el gran invitado internacional (pero que finalmente nos visitó hasta el 2007), ahí Sarah Hoch, directora y fundadora, decía que “Expresión en Corto” era para los jóvenes, un festival de realizadores, no de estrellas y glamour, que nunca veríamos ahí una alfombra roja. Y era cierto, entonces ese era el espíritu, el festival mexicano más importante para los cortometrajes (una joya de selección la que presentaban en este rubro, tanto nacional como internacional), era como nuestro Clermont-Ferrand (hasta en la presentación del complicado programa de mano se parecían). El festival abrazaba a su público y éste respondía el gesto con sinceridad.

De eso hoy, lamentablemente, queda poco… pero queda. El proyecto de Identidad y Pertenencia, en el que realizadores guanajuatenses cuentan historias de Guanajuato es de lo más valioso, así como el icónico Rally Universitario (sin duda, el principal sello de identidad del GIFF), una experiencia maravillosa que ha dado grandes resultados en seis años. El corto ganador del premio del jurado esta vez, “El verano del cerillito” (del CUEC), es una lindura. Lo único que no me gusta del Rally (y que incluso me incomodó cuando yo fui participante) es ese ambiente de “intercolegial de baile” (como lo definió mi buen amigo Toño), de porras, gritos, pompones, matracas y trompetas. Acá estamos haciendo CINE, amigos, y la proyección de los cortos del Rally siempre convierte la sala de cine en estadio de futbol, o en el auditorio de una escuela preparatoria.

Me gustaría también destacar que en Guanajuato las proyecciones y eventos siempre han sido gratuitos para el público, una verdadera maravilla, pero aquí hay de otra, pues el GIFF (a diferencia de los otros dos grandes del país: Morelia y Guadalajara) está financiado casi en su totalidad por el Gobierno del Estado, y realiza sus proyecciones principales en espacios públicos, teatros y auditorios, no en salas de cadenas comerciales. A pesar de esto, el público en general cada vez tiene menos oportunidad de entrar a ver muchas de las películas. Este año, por ejemplo, cuando intentábamos entrar al auditorio del estado para ver el desastroso y risible remake de “Más negro que la noche”, se le dijo al público que ya no había lentes (la proyección era en 3D), por lo que la gran mayoría no pudo verla. Bueno, la cosa es que sí había lentes, sólo que eran para los actores, prensa e invitados especiales. “¿O sea que este es un festival para V.I.P.?”, preguntó furiosa una mujer del público a uno de los voluntarios cuando se dio cuenta del engaño. Y esta historia se repite con las películas de inauguración y clausura, o los homenajes y galas en el Teatro Juárez. Ahí, la alfombra roja se impone como la única entrada, y créanme, ningún mortal pasa por ahí… Esa deslumbrante y maldita alfombra roja que nunca debió aterrizar en nuestro festival (sí, porque los guanajuatenses tenemos derecho a llamarlo nuestro).

Estas dinámicas de alfombra, con desfile de estrellas y moda, además le han traído al GIFF otro mal que terminará por hundirlo si no se hace algo pronto: el retraso en las funciones del programa. Y no hablo de retrasos de 15 minutos, o media hora, llegué a ver una película que inició un poco más de dos horas tarde… ¡dos horas!

El asunto de elitismo que año con año se intensifica en el GIFF me da mucha tristeza. Los que veían mi gafete me preguntaban: “¿De qué vienes?”, y horrible esa pregunta es muy común ahora. Cada gafete, con sus distintos colores, significa qué tan importante o qué tan poco importante eres para el festival: negro, blanco, gris, morado, naranja, rojo, azul, verde, rosa. El gafete dice a dónde puedes entrar y a dónde no, a qué tienes derecho y a qué no (a un buen trato, a un trato decente, a un trato indiferente, a ningún tipo de trato) y define totalmente la experiencia que tendrás en el festival.


Yo llevaba esta vez (por primera vez) el rojo, de invitado, y me di cuenta que no basta sólo con tenerlo, eso no significa nada ya, lo que importa es: “¿Quién te invitó?”. Esa pregunta me la hicieron montón de veces, hasta hice burla de ello entre mis amigos, parece que la respuesta correcta era “Valeria”, o algo así, porque alguien que respondió con ese nombre sí se llevó sus pulseras para la fiesta de inauguración y esas cosas coquetas. Cuando yo quise pedir la mía, después de que me preguntaran por enésima vez “¿Quién te invitó?”, me dijeron que tenía que verlo con Julia, así nomás. Hasta el día de hoy no sé quién sea ella.

La falta de información entre los organizadores y voluntarios sobre el mismo evento es evidente siempre. Parece que nadie sabe nada. Y es que el festival programa tantas actividades que hay algunas que nomás se pierden por ahí. A una amiga los organizadores nunca pudieron darle información sobre el taller de dirección al que asistiría.

Les contaré la verdad, el gafete que más disfruto es el que llevé el año pasado: ninguno. Ir con tus amigos a ver un montón de películas y cortos, escuchar algunas conferencias, pasear por la bellísima ciudad y platicar sobre todo eso, es lo mejor que puedes vivir en un festival de cine. Y para eso, el GIFF siempre podrá ofertar grandes cosas. El gafete nomás está chido para tomar un montón de refresco y atascarte de pasta gratis en el Hospitality Suite (¡porque este año ni chelas hubo!).

Las funciones en el panteón, por ejemplo, son una maravilla. Este vez Roger Coman presentó ahí sus películas, personalmente, y a mí me tocó ver la estupenda “El péndulo de la muerte”. Otras joyitas que vi: “A most wanted man”, del homenajeado internacional Anton Corbijn, “Is the man who is tall happy?”, de Michel Gondry (luego de una conferencia virtual con el público del GIFF que nunca funcionó), “”Pulp: a film about life, death and supermarkets”, la ópera prima mexicana “Los bañistas”, de Max Zunino, y algunos cortometrajes mexicanos como “El modelo de Pickman”, de Pablo Ángeles y “Ramona”, de Giovanna Zacarías.

A pesar de mi tono melancólico y un tanto berrinchudo, sé que el GIFF necesitaba evolucionar y darle espacio a todo lo que hoy me incomoda un poco. Aún así, no dejo de agradecer la existencia de este espacio tan importante para todos los cineastas y amantes del cine en Guanajuato y el resto de nuestro país. Nos han traído a Oliver Stone, Gaspar Noé, Tim Burton, Peter Greenaway, Spike Jonze, Spike Lee, Park Chan-Wook, Danny Boyle, Darren Aronofsky… ¡y un montón más! Ya con eso los perdono.

El próximo año, con Turquía como invitado de honor, el GIFF cumple su mayoría de edad, y sé que lo seguiremos viendo transformarse cada edición.

Después de todo, de eso se trata, ¿no? Renovarse o morir, es lo que dicen… Igual sigo creyendo que el alma del festival necesita ser rescatada… ¡más cine (para el público), por favor!


Columna para: Guanajuato Informa