Pese a que por un buen tiempo la industria cinematográfica se mostró escéptica con respecto a la llegada de la tecnología digital y apostó en su momento por la permanencia de los sistemas tradicionales de producción y distribución, las cosas hoy han cambiado para siempre. Y estos cambios se dieron de forma tan rápida que sigue siendo difícil de dimensionar la situación actual pero fácil echar un vistazo hacia el futuro.
El cine antes (no hace mucho, en realidad) era inaccesible para la gran mayoría. Levantar una película, por lo menos en México, requería del apoyo indispensable de recursos estatales (limitados), de sindicatos, de instituciones y demás fondos que ayudaran a absorber los altos costos que implica la renta de toneladas de equipo, foros, cámaras de cine, los procesos de revelado, edición, corrección de color, diseño sonoro, copias de exhibición en cine (35 mm), etc.
La historia del cine está marcada por varios momentos en que los avances tecnológicos le brindaron a realizadores nóveles la posibilidad de hacer cine, dando como resultado propuestas realmente interesantes que imprimieron una frescura necesaria a la forma en la que se venía haciendo las películas y lo que ellas retrataban.
Hoy, prácticamente cualquier persona con acceso a una pequeña cámara DSLR, una computadora e internet puede “hacer cine”. Ni siquiera tiene que padecer los complicados sistemas de distribución y exhibición, basta con trepar su película a plataformas como Vimeo o YouTube para que la vean cientos, miles o hasta millones de personas.
El problema es que, ante esta democratización de medios y entre todo el material audiovisual que hoy gestionan realizadores en todas partes del mundo, las propuestas verdaderamente valiosas terminan siendo muy pocas.
Y es que hay por lo menos un par de “problemas” a los que el creativo del cine deberá enfrentarse por siempre, aunque la tecnología se vuelva cada día más amable y accesible: contenido y público… ¿Qué quiero que cuente mi película? y ¿A quién se lo va a contar?
Hace un par de semanas, dos buenos amigos (director y productor) presentaron su película “Peyote” en la inauguración del Festival MIX, ante una sala llena en la cineteca nacional (México, D.F.). La semana pasada tuvo su segunda función ahí con resultados igual de positivos, y le quedan tres funciones más en la ciudad como parte de dicho festival (en Cinépolis Diana y Cinematógrafo del Chopo). Esta película (que además fue comprada en el mercado de Cannes el año pasado para su distribución en Alemania, Canadá y USA) es un ejemplo de verdadero cine independiente, filmado en varios fines de semana en San Luis Potosí, con una cámara de fotos, sólo dos actores y un crew que no llegaba a los 10 integrantes; pero que nunca carecieron de los elementos más importantes: una historia honesta y redonda, personajes carismáticos y talento tanto delante como detrás de la cámara.
El asunto de los contenidos es fundamental. Si como realizador tienes en las manos las herramientas necesarias para hacer cine, digamos que tienes ya un poder. Poder que puedes usar para bien o para mal. Pero recuerda esa legendaria frase del tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Bríndale al mundo una mirada única y fresca, una historia poderosa y singular… Haz que valga la pena, que tu película se sienta necesaria.
Si pusiste todo el cuidado debido en la parte del contenido, el asunto del público podría preocuparte menos, pues habrá automáticamente alguien por ahí que se sienta atraído por tu trabajo. Pero al realizador de hoy le toca también la tarea de acercar una audiencia a su película, y es que si nadie la ve, simplemente no existe. Las redes sociales pueden ser muy importantes para esto: un blog o un video blog donde se relate la forma en que se realizó la película y las ideas que explora, una página en Facebook donde se presenten datos de los personajes, fotografías de making of, stills, avances y clips de la película, etc. Que haya un público esperando la película antes de su lanzamiento.
Hacer cine hoy es fácil… Hacer buenas películas, nunca lo será.
Columna para: Guanajuato Informa

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