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miércoles, 14 de mayo de 2014

COLUMNA: Cuarón, cine y energéticos


A estas alturas todos conocemos el caso: el director de cine Alfonso Cuarón, ganador de dos óscares este año por su estupenda película “Gravity”, envió hace unos días al presidente Enrique Peña Nieto 10 preguntas sobre la próxima reforma energética con la idea de aclarar este tema a la gran mayoría de los ciudadanos mexicanos (a través de sus respuestas).

La reacción por parte de medios y población fue muy buena en un principio, hasta que poco a poco comenzaron a surgir las voces negativas. Porque sí, estamos muy acostumbrados a resaltar ese “negrito en el arroz”, porque siempre es mucho más divertido hablar mal que bien de algo o de alguien. Se siente una mayor satisfacción.

¡Ah, la deliciosa controversia! Además, así nos vemos más inteligentes, ¿no?: dudando, sospechando, desconfiando, cuestionando, condenando.

Una de las primeras opiniones contra el “atrevimiento” de Cuarón, fue la de un tal Carlos Mota en “El Financiero”. Y así como a Doña Lucha, “se me está yendo de lado la boca” nomás de recordar su columna otra vez: “Siempre me he preguntado qué tienen que hacer novelistas, cineastas, pintores, escultores, actores y poetas criticando decisiones de gobierno como si fueran expertos en los temas. No comprendo por qué tener pericia para esculpir un mármol o para plasmar un óleo sobre un lienzo habilita también al sujeto a vociferar contra el sistema económico y político.” ¡¿Pero qué está diciendo?!

Cuando lo leí, igual que algunos otros, hasta pensé que era una broma. ¿Quién puede pensar así? No sólo los novelistas, cineastas, pintores, escultores, actores y poetas pueden (y DEBEN) criticar las decisiones de nuestro gobierno en una “democracia”, sino también los periodistas, los académicos, los estudiantes, los empresarios, los médicos, las enfermeras, los blogueros, los cajeros del oxxo, las amas de casa, los “viene-viene”. TODOS. Aunque sí, es claro que la voz de la mayoría de ellos no tienen ni una milésima parte de la atención con la que cuenta hoy Alfonso Cuarón, una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Time.

Presidencia publicó las esperadas respuestas a las 10 preguntas de Cuarón varias horas después, solo para despertar más interrogantes y dejar en manifiesto lo débil e inmadura que se encuentra esta reforma. Fue entonces cuando Alfonso tuvo la “insolencia” de enviar una segunda carta a Peña Nieto para invitar al debate público.

¡Jesucristo vencedor, aplaca tu ira y tu rigor! ¡¿Pero cómo se atreve?! Y así las voces en contra se multiplicaron y el efecto Carlos Cannabis se contagió como gripe en un salón de primaria. “¿Pero qué anda opinando este señor sobre hidrocarburos, si ni experto es? ¿Apoco nomás porque hace películas? ¿Y por qué a él si le contesta el presidente? ¿Debates, para qué, si ya hubo? ¡Además ni vive en el país, pa’ qué le hace a la…!”.

¡¿Es en serio?! Varios de los que hoy dicen esto son los mismos que casi lloraron cuando Cuarón no mencionó a México al ganar el Óscar. Pero ahora que nos demuestra lo mucho que le interesa nuestro país (su país), le decimos: “No, siempre ya no te queremos, ya no eres mexicano, tú vives en Londres”. De verdad no puedo creerlo.

Ese debate que propone Cuarón no es nada parecido a lo que se ha hecho hasta ahora sobre la reforma energética. ¿O no le entendieron? ¡Quizás debería empezar por explicarles “Gravity”! (pensando que, posiblemente, Alfonso tiene un severo problema para comunicar). ¿En verdad hubiéramos preferido que Cuarón nunca hubiera hecho estas preguntas? No importa si el señor es cineasta, si las preguntas las hubiera hecho cualquier otro mexicano destacado (aunque no tuviera relación alguna con la industria petrolera) se agradece. Poner estos temas sobre la mesa para su discusión pública es siempre muy valioso. Esta vez Cuarón fue ese ciudadano responsable, pero en lugar de darle las gracias, lo queremos echar abajo con un simple y burdo: “¿Y tú por qué te metes?”

El cine en nuestro país, lamentablemente, también es política. Pero de eso ya hablaremos después, y en repetidas ocasiones.

Columna para Guanajuato Informa

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